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Consternación en toda Honduras por la muerte del periodista Aldo Calderón

En la memoria de sus amigos y familiares quedará el recuerdo de un hombre jovial, bromista y carismático. El deceso del periodista Aldo Calderón Van Dyke ha causado conmoción entre sus seres queridos, amigos y colegas que reconocieron su profesionalismo y talento al trascender su fallecimiento la noche del lunes en el hospital del Seguro Social en la capital.

Compañeros, amigos, allegados y familiares dieron este miércoles el último adiós al periodista en el cementerio Jardines del Recuerdo en San Pedro Sula. Momentos emotivos se vivieron de parte de quienes compartieron en vida con el comunicador; entre ellos el cantante Polache, quien entonó una canción que el propio Aldo había compuesto.

Antes de partir al cementerio, familiares ofrecieron una misa de cuerpo presente. El presentador de noticias de Canal 11 y periodista de diario Tiempo sufría un estado profundo de depresión, situación que lo llevó a ingerir un producto que le costó la vida.

Calderón ayer fue velado por muchos de sus amigos, con quienes compartió estudios en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. “Él fue un hermano ameno. Siempre compartíamos y salíamos. Un hombre polifacético que cumplió todas sus responsabilidades”, recordó Leonardo Calderón, hermano menor del profesional.

Aldo empezó en el periodismo hondureño en diario LA PRENSA, donde editaba la recordada sección Jóvenes 2000. Luego laboró en el diario Nuevo Día y posteriormente ingresó en Hoy Mismo como presentador de noticias de la costa norte.

Además laboró más de 15 años en Canal 11 y simultáneamente trabajó unos 10 años en diario Tiempo. Era un comunicador multifacético, que desarrolló el periodismo en el área judicial, en que alcanzó un profesionalismo innato.
En su trayectoria en los medios de comunicación logró ganarse el respeto, la admiración y el cariño de sus colegas.

“Era una persona muy jovial que sacaba de una plática adversa algo positivo, que lo llenaba de esperanza a uno. Fue un gran maestro, una persona que siempre estaba alegre aunque estuviera sufriendo”, expresó Iván Rosales, periodista de diario Tiempo.